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THE MAGAZINE · THE ĖDITURE

Los lugares a los que siempre regreso en Nueva York

Los cafés, lunches y cenas del Upper East Side a los que Corde vuelve una y otra vez, y qué pedir en cada uno.

Por Cordelia Garza

Durante años vine a Nueva York de vacaciones. Mis días podían organizarse alrededor de una reservación, una tienda o un restaurante que quería conocer. Ahora vivo aquí y estoy trabajando. Muchísimo. Entonces ya no puedo dedicarle todo el día a decidir dónde voy a comer. Aunque ganas no me faltan.

Vivo en el Upper East Side y hago gran parte de mi vida de este lado. Con el tiempo he ido encontrando mis lugares. El desayuno casual, el restaurante donde me siento en casa, la ensalada que pido una y otra vez y esos sitios para cenar donde sí vale la pena hacer un poquito más de plan.

También cambió mi manera de recomendar. Antes podía contarles dónde había comido en un viaje. Ahora puedo decirles a dónde regreso, qué pido cuando tengo una junta, dónde paso por un café y en qué lugar termino comprando algo para llevar aunque originalmente no iba a comprar nada. Eso último me pasa bastante.

Primero el café

Sant Ambroeus es uno de los lugares a los que más voy porque me queda muy cerca del departamento. Puedo pasar por un espresso o un americano para llevar, quedarme a desayunar, hacer un lunch o ir a una cena casual. Me gusta esa facilidad de tener un lugar que funciona para tantos momentos del día y que, además, sigue sintiéndose muy cool.

Para un latte frío, uno de mis favoritos es 787 Coffee. Lo pido con leche de avena y jarabe de tres leches. Es divino. De esos cafés que pruebas y al día siguiente ya estás pensando a qué hora puedes volver por otro.

Y cuando se me antoja un matcha, me gusta Blank Street. Así que ya tengo bastante bien repartidas mis necesidades de cafeína por el barrio.

Algo casual y rico para llevar

Muy cerca de mi casa está E.A.T., un lugar muy conocido por la gente de la zona. Puedes desayunar muy casual y tomar un buen café. Al lado del restaurante tienen una tienda con comida preparada para llevar que me encanta.

Amo el quiche Lorraine y el sándwich de ensalada de pollo con ese pan saludable que tienen. Me gustan estos lugares donde puedes sentarte a comer, pero también resolver qué llevarte a casa. Porque vivir en Nueva York también incluye días en los que no tienes tiempo de sentarte dos horas a comer. Por desgracia.

Otra parada que recomiendo muchísimo es Butterfield Market. Es un súper pequeño, hermoso, con comida preparada para llevar. Y tienen un frozen yogurt delicioso. Vale la pena entrar, aunque debo advertirles que es bastante fácil encontrar más cosas de las que ibas buscando.

Mis lunches de este lado

Me gusta mucho comer en The Mark. Si hace bonito clima, pido mesa afuera, en la banqueta. Hay algo de sentarte a comer viendo pasar la vida de la ciudad que disfruto muchísimo.

La sopa de pollo con leche de coco y curry es mi favorita. Es de esas cosas que se te antojan específicamente de un lugar. También me gusta muchísimo su sushi, así que entre una cosa y otra siempre encuentro una buena razón para ir.

Y luego está Casa Tua, en The Surrey. Hay restaurantes donde te atienden bien y otros donde, además, te hacen sentir como en casa. A mí aquí me pasa eso.

Voy seguido a lunch. De hecho, muchísimas de mis reuniones de trabajo han sido ahí. Mi pedido es la ensalada de kale con pollo y extra jalapeño. Me encanta.

Pero también me gusta mucho para cenar. Tienen muy buena carne y la pasta con trufa es divina. ¡No dejes de pedir de postre la nieve de pistache, por favor! Entonces el lugar me funciona perfectamente para una reunión de trabajo o para quedarme a cenar a gusto. Bastante conveniente cuando te queda tan cerca.

Cuando se me antoja italiano

Elio’s es uno de los italianos que recomiendo de este lado. También me gustan Bar Italia y Sette Mezzo, con ese ambiente casual donde puedes comer delicioso sin sentir que necesitas una ocasión especial.

Hay algo que disfruto mucho de tener italianos de barrio: poder decir “vamos por una pasta” y que ese sea todo el plan. Una buena comida, una conversación y listo. No todas las salidas necesitan meses de anticipación.

Sette Mezzo tiene mucho de ese espíritu de restaurante al que la gente vuelve. Una ciudad también se conoce sentándote donde comen quienes viven ahí.

Para cenar rico

Marcel, en el 945 de Madison, me encanta. Es francés, tiene un ambiente muy Upper East Side y un bar muy padre. El menú es delicioso.

La sopa de cebolla está buenísima y, además, es una obra de arte visual. El pollo también es muy bueno y el steak tartare es, sin duda, de los mejores que he probado.

Me gusta cuando un restaurante te deja pensando en varios platos. Cuando regresas ya no sabes si repetir lo que te encantó o pedir otra cosa. Yo entiendo que es un problema bastante agradable de tener.

Hoexter’s es otro de mis favoritos para cenar. Tiene un menú muy rico y el lugar es muy cool. A veces eso es exactamente lo que quieres: salir, estar en un lugar con buen ambiente y comer delicioso.

Chez Fifi es un francés hermoso, con un bar divino en la parte de arriba y un menú que me encanta. Aquí sí les voy a pedir un favor: pidan el pollo. Por favor. No se van a arrepentir.

Yo no suelo pedir pollo en restaurantes. Normalmente me voy por otra cosa. Pero hay unos cuantos lugares donde sí les diría que vale muchísimo la pena, y Chez Fifi es uno de ellos. Si yo estoy insistiendo tanto con un pollo, háganme caso.

Los antojos también tienen su lugar

Monkey Bar es delicioso. Me gusta para lunch y cena, y también sus desayunos.

Mis favoritos son la hamburguesa y el French dip. Y cuando voy seguido, muchas veces me voy por el filete con ensalada, que también está buenísimo.

Y, por supuesto, está The Polo Bar. Es divino. Lo difícil es conseguir la mesa.

Reservar ahí puede convertirse en toda una odisea. Es uno de esos lugares para los que conviene organizarte con tiempo y revisar bien cómo están tomando las reservaciones. Una vez que tienes mesa, ya puedes dedicarte a disfrutar. Pero primero hay que conseguirla.

Para sushi

Sushi of Gari me parece delicioso. Es uno de los lugares que tengo presentes cuando se me antoja sushi.

Para algo más casual y rápido, me gusta SUGARFISH. Porque también hay días en los que quiero comer rico y seguir con mis pendientes, sin convertir la comida en el plan completo del día.

Me gusta tener las dos opciones. Dependiendo del tiempo, del antojo y de cómo venga la semana, ya sé hacia dónde irme.

Y el postre

Mi postre favorito de este barrio es Lady M. Ese pastel de crepas, con todas esas capas finitas apiladas, me encanta. Tienen varios sabores, pero mi favorito es el de chocolate. Aquí sí tengo muy clara mi elección.

Creo que eso es lo que más ha cambiado desde que vivo en Nueva York. Ya tengo mis pedidos, mis recorridos y mis lugares de confianza. Puedo emocionarme con una cena y también con saber que, muy cerca de mi casa, me espera exactamente el café que quiero.

Antes venía tratando de conocer todo lo que pudiera antes del vuelo de regreso. Ahora estoy aprendiendo a disfrutar la ciudad entre juntas, trabajo y mi vida de todos los días.

Y, cuando se puede, con una rebanada de pastel de crepas de chocolate.

— Corde