HEALTH & WELLNESS
SESĒN
Colágeno hidrolizado mexicano hecho con ciencia, con ingredientes que se pueden rastrear y con la idea de que la calidad no se negocia.
Sesēn es una marca mexicana de colágeno hidrolizado y suplementos que lleva más de una década haciendo lo mismo, con una terquedad que se agradece: cuidar la calidad de punta a punta, desde dónde viene cada ingrediente hasta cómo llega a tu cocina. Su forma de explicarse es muy sencilla, convertir la ciencia en hábitos para vivir mejor, y lo primero que se nota cuando la conoces es que no te promete nada mágico, sino algo que funciona si lo tomas con constancia.
La historia empieza de una forma bastante poco glamurosa. Su fundadora estaba en la universidad, tratando de decidir qué hacer con su vida, cuando Karim, que entonces era su novio y hoy es su esposo y socio, le marcó un día de la nada para decirle que tenían unos sacos de colágeno y había que venderlos. Ella cuenta que lo primero que hizo fue buscar en Google qué era el colágeno. Mandaron a analizarlo para asegurarse de que se podía consumir, y las primeras bolsas las vendieron en empaques de café soluble con un sticker que ellos mismos pegaban. El plan era venderlo, recuperar lo invertido y seguir con su vida, pero al mes la gente empezó a pedir más, y ahí se dieron cuenta de que a lo mejor había algo.
Lo que vino después fue aprender: investigar el producto, entender la industria y, sobre todo, preguntarse cómo hacerlo mejor. En esa etapa hubo una conversación con el papá de la fundadora, que tenía mucha más experiencia en los negocios, que se les quedó grabada. Les dijo que si iban a hacer esto tenían que hacerlo bien, que su producto tenía que ser el mejor del mercado y que la calidad no era negociable. Parece un consejo sencillo, pero se volvió la regla de la casa. Con los años han crecido, han desarrollado fórmulas nuevas y han tenido que tomar muchísimas decisiones, y cada vez que apareció un camino más fácil o más rentable que implicaba bajarle a la calidad, no lo tomaron. Sesēn sigue siendo una empresa familiar, y la piensan como algo que dure varias generaciones, no como un negocio para sacarle el máximo margen hoy.
En la práctica, eso se traduce en decisiones que casi nadie ve. Lo que pasa con el colágeno es que no basta con tomarlo: importa cuánto tomas, de dónde viene, cómo se procesó y qué tanto lo puede aprovechar tu cuerpo. En Sesēn explican que buena parte de los estudios sobre sus beneficios se han hecho con dosis cercanas a los diez gramos al día, así que la dosis es lo primero que cuidan. Después viene el proceso. Usan una doble hidrólisis enzimática, en lugar de una química, para obtener péptidos de un tamaño específico, porque mientras más pequeños, más fácil los absorbe el cuerpo, y en varias de sus fórmulas combinan distintos tamaños para que los aprovechen distintas partes del organismo.
Como casi todo el colágeno que hay en el mercado viene de fuentes animales, también son muy estrictos con la procedencia: de dónde sale, en qué condiciones se obtiene y por qué procesos pasa. Ese mismo nivel de exigencia lo aplican a cada ingrediente que entra en sus mezclas, que desarrollan ellos mismos y producen en su propia planta, porque quieren saber exactamente qué le están dando a la gente y que cada componente tenga una razón de estar ahí.
Tomarlo, en cambio, es lo más simple del mundo. Es un polvo o una cápsula que se suma a lo que ya haces, como agregar tus dos scoops a algo que ya tomas todos los días, sin tener que cambiar tu rutina. El empaque está pensado para vivir en la cocina, fácil de abrir y cerrar, y la etiqueta es limpia: sin lácteos, gluten, azúcar, saborizantes artificiales ni maltodextrina, lo que también da cierta paz. En Sesēn lo comparan con empezar a ir al gimnasio. Los primeros días no ves un gran cambio, pero sí tienes la satisfacción de saber que estás haciendo algo bueno por tu cuerpo.
Con las semanas y los meses, quienes lo toman cuentan que empiezan a notar cosas pequeñas pero muy reales, como menos caída de pelo, uñas más fuertes, articulaciones que se sienten mejor o un cuerpo que responde mejor al movimiento. No pasa de un día para otro ni de forma espectacular. Son señales que se van sumando hasta que un día dices: okay, esto sí está haciendo una diferencia.
Sesēn conecta sobre todo con mujeres de entre finales de sus veintes y sus cuarentas, que trabajan, hacen ejercicio, tienen vida social y quieren sentirse bien sin que cuidarse se vuelva otra tarea pendiente. Les interesa el wellness, pero no porque esté de moda. Leen etiquetas, preguntan, investigan, y están dispuestas a invertir más cuando entienden que hay una diferencia real. Piensan en cómo se sienten hoy, pero también en la mujer que quieren ser dentro de diez o veinte años, y tienen claro que cuidarse no debería empezar cuando algo ya está mal. No es una marca para quien busca resultados milagrosos, ni para quien elige un suplemento solo por el precio o porque lo vio en redes, y Sesēn es la primera en decir que ningún suplemento sustituye los buenos hábitos. Lo que quiere que entiendas en cuanto la conoces es justo eso: suplementación de calidad, respaldada por la ciencia.